Locos, enamorados, cualesquiera sea su gusto.
Románticos, comunistas, socialistas, los más utópicos
fumadores, bebedores de caña, jodedores de talla grande
problemáticos, nudistas, inadaptados, desadaptados, anti-sifris
ridículos, desvergonzados, alternativos y sabihondos
conocedores de su entorno, creadores de primera línea,
teatreros, callejeros, artesanos, viajeros urbanos, urbanautas,
gente de hueso y carne, de mente y espíritu, pasionales y racionales.
luchadores del día a día, los que tejen la cotidianidad, los que trabajan por estar incluidos, los que laboran por necesidad, los detractores de los corruptos, los anti-burócratas, criticones de lo cuarto republicano, anti-adecopeyano.
Rojos rojitos, sembradores de la ciudad, cuidadores de la humanidad, vencedores y transgresores de la propiedad privada.
Patineteros, que abren el espacio, punketos que pintan el cercado, metaleros que persisten con sus cabellos largos. Afrodescendientes, hijos del blues y del tambor, que hacen fusión para cualquier diversión. Notorios hippies que sigo yo, retomando el espacio que una vez conquistó. Los rastas y sus paz resistente por la legalización verde, viviente, naciente, convaleciente ante el puño y brazo opresor de los cascos azules de esta ciudad.
Viva tu, viva yo, viva todos los que son, los que cantan, los que bailan, los que trabajan, hasta los que no hacen nada, los que se la pasan de rumba en rumba hasta las 6 de la mañana, los que siguen por dos días, y los que no se acuerdan de lo que pasa en la semana.
El albañil que demuele el concreto, el destructor que levanta nuevos simientos, el aviador que dibuja una estrella, en la cúspide de la victoria y circunda el nuevo horizonte llevando la carga de los menesterosos.
Las locas, las divas, las vivas, las guerreras...
Los solitarios, los que pelean, los que resisten...
Los realistas, a todos ellos, les envío esta carta de convivencia,
en loa abstracto que nos remite llevar a través de este espacio, que trasciende fronteras y se nutre de nuestras tierras.
Miles de versos y besos y bendiciones, a todos los que me siguen y me leen por pura camaradería. Los bendice éste que no cree en lo que ve, más si en lo que siente y ve.
Sueños felices y duraderos.