Dennis Gorrín
Comunicador
Estas naciones grandes, antiguas, imperiales y señoriales gozan de tener una cultura sólida, tradiciones milenarias que sobresalen en las enciclopedias, y porqué no un motivo para dar luchar en resistencia contra la vorágine neoliberal de la cultura globa-lizante (o bobalizante diría Galeano).
Claro culturas como las del imperio milenario de los Incas, valeroso como los mayas y hermosas como la Azteca, destacando tan sólo su arquitectura, su medicina, su astronomía y hasta su poesía, pero también aquellas más lejanas como la China o la India, civilizaciones que tampoco dejan de impresionar, Roma y Grecia, Constantinopla, Persia.
Son estas las culturas que fundaron los principios de los imperios, la intectualidad elitesca, las jerarquías sociales y en variados casos socioeconómicas, así como la lengua, las matemáticas y la agricultura.
Pero aún así la vejez se nota en estas grandes civilizaciones, con excepciones pujadas por factores exógenos.
A diferencia de éstas, las naciones, republicanas la mayoría, que son consideradas jóvenes, como Venezuela, Brasil, Argentina y Honduras, por sólo citar algunas de la América Meridional, que en muchos casos de manera despectiva se refieren que son culturas híbridas y "pobres", son las naciones que hoy mueven al mundo con su energía constituyente en población joven, diversidad de formas y culturas y tradiciones que se renuevan y se adaptan a los cambios producidos por crecimiento y cambios sociales.
Son las naciones pasionarias las que revitalizan el mundo. Ahora que el sistema del capital exige de estas mucho de su trabajo, también de sus recursos minerales, como el petróleo y otros que apenas se están explotando o descubriendo.
Además son las naciones que han apuntalado el crecimiento de las transnacionales, su expansión y dominio en nuestras tierras, al tiempo que han elevado su apetito por nuestras tierras, el control político y económico. ¿quién dicen que estos capitalistas no saben de Economía Política? Marx y ellos también.
Ahora bien, la mayoría de estas naciones, especialmente Venezuela están dando una batalla por su propia dignidad, su libertad y su grandeza. El sueño de Bolívar revive y coge vuelo por sobre nuestras tierras latinoamericanas mezclando, hibridando, tranformando las culturas, las sociedades para obtener una gran patria y no solo por su extensión sino por su belleza, espíritu libertario y solidario, y amor por nuestras tierras y por nosostros mismos.
Somos pues un país joven, republicano y también un continente que renace con toda esa energía, somos un noviazgo joven. atrevido e inagotable.