sábado, 9 de mayo de 2009
La música anti-tragedia
Latinoamérica y sus expresiones culturales de hoy y de antes, muestran su propia razón de ser ante cualquier otro movimiento cultural que se expresa en otras latitudes.
Nuestra música, la venezolana en particular, es una cultura diversa dentro de un mismo país. Variedades regionales, que van desde el oriente hasta el occidente y del sur al norte
No obstante ante cualquier gusto diferente, fundamentalmente de aquellas que del norte (Europa y Estados Unidos), nuestra música y en general, nuestra gran cultura venezolana y latinoamericana, es vocera de realidades diferentes.
Realidades de la alegría, de la fantasía, que nos recuerdan buenos tiempos y también malos, pero sin caer en el dramatismo.
Así pues tenemos a las cantatas, las llaneras, los galerones, las gaitas, los tambores, la salsa, y otros tantos estilos musicales que se construyen o aparecen en las tierras venezolanas y latinoamericanas.
Son grandes expresiones de la cultura popular que no narra nuestra tragedia, sino la alegría, y eleva al que la escucha a bailar, o expresar con el cuerpo.
En situación contraria, la música de los europeos, cargada de emociones sublimadas, un tanto frías y con la idea ya agotada de la melancolía de vivir en este mundo terrenal.
Dicha música no corresponde sino a su visión de humanidad desprendida de la naturaleza, que cuaja bien con la idea moderna de la era industrial.
¿Nos vemos los latinoamericanos en una situación similar? ¿Acaso vivimos en una tragedia tras otra, casi interminable, como creen los europeos y sus derivaciones “anglos”?
En Venezuela, pese a que vivimos en una situación difícil, explotada aún por imperios que no pagan bien, ni siquiera lo justo, apreciamos la vida, apreciamos al otro. Nos gusta estar al lado de alguien, compartir.
No somos, ni seremos parte de una misma cultura a la de los europeos. No damos valor a la tragedia de la vida, sino a la alegría de vivir, al goce, a la admiración, al amor, a la paz, que es nuestra premisa de futuro.
De allí que todos los géneros que surgen de esta tierra, como expresión original y originaria, es parte de una esencia latinoamericana, cargada de emociones risueñas, bastante distanciadas de los aburridos clásicos de la vieja Europa. (DG)
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