Dennis Gorrín
Los que asocian o no lo hacen, la delincuencia con los jóvenes del movimiento "tuki", saben que la forma de expresión de estos jóvenes simula un estilo violento, claro está, pero esta no surge sin una razón concreta; todo lo contrario, su modo de andar (casi siempre en grupo) y con aires de fuerza y auto control en las calles, dicen que viven en una constante crítica a lo que genera exclusión, que lo excluyen como sujetos sociales.
Es por esto que su forma irreverente de expresión, también es un medio para transmitir la realidad social que tienen que lidear; y que al mismo tiempo, se combina con su aptitud de artista, que se expresa en el baile (el raptor house), en la música (rap-salseado) o en la moda (diferente y en constante cambio); de la moda se puede decir que su raíz lo construyó el propio colectivo aproximadamente hace unos 4 años, cuando resurgió la moda de los pantalones pegados; que era la misma que se usaba en la década ochentera, tiempo del nacimiento de la primera musica popular en los Estados Unidos; lo cual es un indicativo de su estbalecimiento como cultura popular de barrio.
Con el tiempo esta moda ha venido adoptando accesorios, además de otros géneros musicales que los hace más integrado a su propia condición de clase social, de esta manera se va cosntruyendo su propio marco ideológico vinculado a su entorno: Algunos de estos géneros son el reggae de temas sociales, el rock metal "cabilla" y la salsa vieja del primo Ismael Rivera y el cantante Héctor Lavoe
Pero esto es solo el estilo del movimiento Tuki, a quienes se le atribuyen el mal de la problemática delincuencial del país, cuyo origen está en las bases sociales que entraron en crisis desde hace dos décadas atrás cuando aumentó la pobreza y al mismo tiempo la criminalización de los pobres, momento durante el cual aún seguía vigente la Ley de Vagos y Maleantes aprobada por el congreso cuando el expresidente Carlos Andrés Pérez era el Ministro de Interior y Justicia.
En cualquier caso los mismos tukis no se reconocen como delincuentes aunque también han sido excluídos por el sistema social y económico capitalista, que se observa en el ofrecimiento de empleos temporales que no garantizan los derechos laborales completos y que constituye en una descarada forma de explotación de los trabajadores, además de amenazas que vulneran su posibilidad de inclusión en la actividad económica.
A esto habría que sumar la exclusión cultural por parte de los grandes consorcios de los medios privados de difusión, que sólo le dan un mínimo espacio en la Tv o en la radio (ni hablar en la prensa) que, por otro lado, estos medios difunden sólo el contenido que cumple con el patrón de entretenimiento e información comprado de afuera, dándole mayor preponderancia a los sectores sociales medios que son al mismo tiempo, el "adalid" del criollismo cultural neocolonial.
Adicionalmente, los tukis son la expresión más numerosa de la cultura urbana de los barrios que ha existido después de la salsa en la década de los 60 y 70 y, mucho más antiguo, el bolero en la década de los 40 y 50, por lo tanto han ganado respeto ante el resto de los movimientos sociales y culturales alternativos que se expresan en la ciudad de Caracas.
Finalmente estos chamos tienen estilo, actitud y sobretodo historia que los incluye en esta sociedad en proceso de cambios, por lo tanto merecen tener espacios en los medios de difusión y al mismo tiempo incorporarlos en el ámbito político como protagonista de su propia revolución cultural.