Una mañana de zancos, pintacaritas, colores y mucha alegría, se presenció en las inmediaciones de la Plaza de los museos, en Bellas Artes, para conmenmorarse un año más de la libertad cultural. La fecha, en realidad, no existe todavía, tampoco la actividad se realizó de ésta manera, pero el derecho a expresar la diversidad cultural sí está ratificado por la Constitución Bolivariana. Hace 10 años aprximadamente se aprobó la primera carta magna en la historia venezolana que nos reconoce como un país pluricultural, además de multiétnico.
Así pues, lo más importante para la ciudadanía es hacer valer lo escrito en el preámbulo de la "ley de leyes" de 1999. Aún en una ciudad tan cosmopolita como Caracas, no logramos alcanzar otros niveles de respeto y tolerancia hacia las distintas culturas urbanas que surgen y se manifiestan en ella. Existe la tendencia, guiada por el consumo y los medios de difusión comerciales, hacia una "gran comunidad" de sujetos homogéneos, cuya base está en la apariencia y la actitud simplista, discriminatoria y excluyente, en una sociedad, por demás, dividida en clases sociales y sumergida en la estratificación laboral y económica.
Sin embargo, la perseverancia de movimientos contra culturales en espacios públicos de la ciudad de Caracas, como respuesta a la "gran comunidad" comercial, es una muestra de la dificultad que tendrán las "tendencias" del mercado, para lograr arrastrar a toda la masa urbana del país. También el contexto revolucionario en la que se encuentra Venezuela, ha logrado fortalecer a estos colectivos culturales y sociales, permitiéndoles espacios y realizando actividades.
Aún así, la enorme brecha que se percibe, por ejemplo en los medios audiovisuales, en la industria de la música "nacional", además de sus limitaciones financieras, subyugadas a un mercado global restringido por algunas transnacionales, perdura hoy por hoy el bajo nivel de conocimiento de lo que se produce en el país. Sin contar además, que la corrupción y la matraca de importantes "productores de la música" venezolanos, aleja el acceso de la mayoría.
Es importante que desde el alto gobierno se revisen las políticas llevadas a cabo hasta el momento, se de importancia a lo que se produce en los sectores underground, en los barrios y locales desde donde se difunden, fundamentalmente de la ciudad. Puede llevarse a cabo investigaciones de la música, las identidades socio-culturales urbanos, también de áreas rurales, y se permita mayor autonomía en cuanto a la producción musical y el video-clip. Todo ello ampliaría la base cultural de nuestro país y se revitalizaría la constitución nacional.