lunes, 29 de marzo de 2010

Zuloaga y las Leyes

Dennis Gorrín

Al señor Guillermo Zuloaga, le toca por fin enfrentar a las autoridades fiscales y judiciales venezolanas. No como un sujeto político, cuya careta ahora se terminó de caer delante de sus propias cámaras de Globovisión. Juzgado como un ciudadano más de la República Bolivariana de Venezuela, cuyas leyes el faltó.

Se trata de justicia, satisfacción de su sed de justicia que el pueblo por fin está viendo cumplirse, irónicamente, a través de todos los canales de Tv venezolanos. Justicia contra los especuladores informativos y de precios como los vehículos marca Chévrolet.

Pero las celebraciones son adelantadas, más aún cuando, se trata de un juicio contra un empresario criollo, que durante mucho tiempo, aseguraron para sí el poder de la justicia, haciéndose más injustas contra la gran mayoría del pueblo venezolano. Digo más, pagar por las extorsiones, los chantajes y las acusaciones amañadas, que él no solamente, está acostumbrado a hacer en contra de la patria en general, está marcando el fin de la plutocracia que aquí durante un largo período dominaron a la mayoría de aquí.

Nada fácil, pero es necesario ponerse del lado de los que han sufrido desde siempre las injustas sentencias del viejo esquema judicial cuarto-republicano. Pero con más rabia, son los medios de propaganda disfrazados como centros de noticias, quienes actúan como abogados de los caballeros de las mentiras. Descalificando a las autoridades judiciales nacionales, en defensa de empresarios y políticos viejos desmoralizados por su falta de amor patrio.

Ahora no solo queda abierto un juicio contra dos personalidades que representan lo mismo, uno contra los intereses de grandes corporaciones, donde el dinero y la extorsión juegan el rol esencial para denigrar la humanidad de cualquier hombre.

Delante de la opinión pública, que por tanto tiempo fue utilizada como excusa por los miembros de la sociedad privada de medios para lanzar contra ella sus contenidos extranjerizantes, no hay nada que esté oculto, porque dentro de ese esquema no todo resulta un efecto dominante, este es pasajero, pero queda la verdad por delante.

El régimen de propiedad privada no puede guardarse como secreto la fuente de su riqueza, más aún cuando este secreto afecta los intereses comunes del pueblo todo de Venezuela. No hay secreto para los venezolanos, mucho menos debe existir para el debido cumplimiento de la justicia nacional, que supongo deberá evaluar todo un prontuario contra Zuloaga y también para Álvarez P. (DGC)

El rumbo del Proceso

Dennis Gorrín

Decir que la revolución Bolivariana se está transformando, es muy distinto a decir que la revolución está transformando. No hay que divagar mucho al respecto, máximo, detallarlo en la práctica y no olvidarse de la reflexión.

En este caso hago referencia al proceso mismo, a lo que este está logrando, cuando de antemano se ha propuesto la transformación de un país con serias fallas socio-culturales, políticas y económicas, que rayan en la estructura de estos rangos de la vida colectiva, como el nuestro.

Pero en la práctica cuando se ve debilitado ante los problemas planteados, y se comienza a retroceder, aplicando reformas en el plano interno de los impulsores del proceso y sus quehaceres políticos. Los cambios en lo interno, son favorables para un proceso, siempre y cuando se quiera afianzar la propuesta por encima de las dificultades dadas.

Si por el contrario, se comienza a “adaptarse” a esa realidad estructuralmente fallida y corrompida, termina por caerse en el abismo de las conformidades. Se adhiere al pensamiento el moho de las antigüedades. Se pierde así, toda capacidad de contacto con la gente, se aísla y se termina igual que aquellos a quienes combatieron.

La experiencia histórica de países como la Unión Soviética, indica esto. Por obra de Stalin, se burocratizó hasta las manifestaciones culturales. Se cuestionó, con escaza razón, la espontaneidad del pueblo, de las bases, y se regresó al esquema dominante de una vanguardia privilegiada para conservar el mando, bajo otro nombre. Ese fue el drama del mal llamado Socialismo Real, hasta su desaparición.

No dudo, que en momentos, la vanguardia ex-soviética se vio obligada a la centralización del poder, pero su prolongación fue un grave error. Veinte años de dominio central, echó por tierra el avance de su propio proceso, sin oxigenarse de las fuerzas de su propia base. Fue un error en creer que al socialismo se llegaba como única meta final.

Ahora a nivel mundial, solo apreciamos un período de transiciones hacia algo que no está muy claro, pero las acciones de la dirigencia de izquierda mundial dejan mucho que desear cuando las discusiones se sitúan sobre temas casi inalcanzables para el entendimiento común, que sigue reclamando cambios. Pero debe revisarse nuevamente el rumbo de la revolución, antes de que esta desaparezca inocentemente. (DGC)