lunes, 29 de marzo de 2010

El rumbo del Proceso

Dennis Gorrín

Decir que la revolución Bolivariana se está transformando, es muy distinto a decir que la revolución está transformando. No hay que divagar mucho al respecto, máximo, detallarlo en la práctica y no olvidarse de la reflexión.

En este caso hago referencia al proceso mismo, a lo que este está logrando, cuando de antemano se ha propuesto la transformación de un país con serias fallas socio-culturales, políticas y económicas, que rayan en la estructura de estos rangos de la vida colectiva, como el nuestro.

Pero en la práctica cuando se ve debilitado ante los problemas planteados, y se comienza a retroceder, aplicando reformas en el plano interno de los impulsores del proceso y sus quehaceres políticos. Los cambios en lo interno, son favorables para un proceso, siempre y cuando se quiera afianzar la propuesta por encima de las dificultades dadas.

Si por el contrario, se comienza a “adaptarse” a esa realidad estructuralmente fallida y corrompida, termina por caerse en el abismo de las conformidades. Se adhiere al pensamiento el moho de las antigüedades. Se pierde así, toda capacidad de contacto con la gente, se aísla y se termina igual que aquellos a quienes combatieron.

La experiencia histórica de países como la Unión Soviética, indica esto. Por obra de Stalin, se burocratizó hasta las manifestaciones culturales. Se cuestionó, con escaza razón, la espontaneidad del pueblo, de las bases, y se regresó al esquema dominante de una vanguardia privilegiada para conservar el mando, bajo otro nombre. Ese fue el drama del mal llamado Socialismo Real, hasta su desaparición.

No dudo, que en momentos, la vanguardia ex-soviética se vio obligada a la centralización del poder, pero su prolongación fue un grave error. Veinte años de dominio central, echó por tierra el avance de su propio proceso, sin oxigenarse de las fuerzas de su propia base. Fue un error en creer que al socialismo se llegaba como única meta final.

Ahora a nivel mundial, solo apreciamos un período de transiciones hacia algo que no está muy claro, pero las acciones de la dirigencia de izquierda mundial dejan mucho que desear cuando las discusiones se sitúan sobre temas casi inalcanzables para el entendimiento común, que sigue reclamando cambios. Pero debe revisarse nuevamente el rumbo de la revolución, antes de que esta desaparezca inocentemente. (DGC)

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