El comienzo
Está el desierto plagado de estructuras de acero y de concreto. Rodeado de cercos de pobreza y montaña verde. Por dentro, todo es exactamente la utopía instrumental. Es perturbable el ruido que a la ciudad llega por medio de los autos. Son millones de estas bestias mecánicas, los que transportan a sus millones de habitantes. Estos carros que restan espacio a una quincena de personas de pie.
Esto es, realmente lamentable. Haber perdido aquella aldea de pocas cuadras. Es una amenaza viva y arrasante el no sabernos distribuirnos colectivamente en estos valles que nos fracturan y nos retiran a unos de otros. No ha sido jamás percibido eficiente una vida fragmentada social y radicalmente, así como tampoco tener unos habitantes revanchistas con su propio entorno natural, el valle de tierra húmeda. Aún no han corrido a proteger su circunstancia en el que te encuentras tú. ¿Será que si se deja de cuidar tanto mi propio yo, me involucraré más en mis circunstancias, logrando salvarla?
El segundo
Una visionaria estatua de un hombre histórico, su mirada apunta enfrentando el norte, de donde vienen los huracanes y las altas mareas. Desde la montaña más alta del centro del país, su opuesto es una mirada que abunda en árboles, concreto y con colores en la arquitectura. Lo que desde arriba es una pintura de un futuro promisorio y saludable, desde abajo es la pura y verdadera ciudad que merece ser habitada, y en la que se puede vivir de lo que se puede llamar distinto. Perdura un sistema autogestionario, pero no solo en el sentido económico, sino político y hasta cultural. Existen beneficiosos sistema de auto movilidad colectiva. De interconexión informacional eficiente (correos, TV, radio, internet y telefonía visual y fónica) cuya red de autopistas están compuesta por gramas y árboles pequeños, de paseos en buses, de plazas y bulevares, que se conectan con los paseos rodeados de edificios altos correspondiente a una modernidad pasada. La autogestión económica no solo son cooperativas y servicios colectivos, sino también maneja un sistema de industrias cuya actividad es planificada y vigilada constantemente. Las asociaciones empresariales no son una élite sino una asamblea porque ahora lo que gobierna es una democracia económica en donde la base de los trabajadores, aparte de producir y garantizar salud y crecimiento para el/ella y su familia, también tiene derechos económicos muy claros que se reivindica en la organización política-económica. No hay cargas familiares ni sociales, sino humanidades soberanas.
Esta es una tierra que o existe, pero es aspiración de un futuro que se manifiesta en nuestra consciencia, aún se encuentra en una imaginación aliada al idealismo y, logra expresarse cuando despertamos después de iniciar en la crítica y profundizar en la solución.
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