martes, 22 de diciembre de 2009

Teorema de la subjetividad

Dennis Gorrín.

A donde se va todo el día, todo lo que hacemos, adonde va la locura, por dónde se inmiscuye ésta y vuelve a aparecer en nosotros, dónde estará ese camino, o esa puerta que se abre cada vez que ella se presenta, de igual modo cual es ese camino o puerta por donde pasan alegremente y cuando les da la gana, la insensatez.

Qué o quienes lo alimentan eso ya se sabe, aunque no hay nada escrito que diga “es esta la única verdad”. Hay quienes dicen que todas estas variaciones surgen o se ocultan cuando se liberan o se reprimen por ocasiones externas aunque provocadas por nosotros mismos. No somos libres completamente, tampoco somos esclavos eternamente; esclavos de nuestros pensamientos, esclavos de otros y de nuestra propia existencia.

Somos en gran medida lo que quieren los otros, esto en parte es amargura, sobre todo cuando estamos atados por sentimientos de odio y repletos de una gran soledad. Qué lindo es cuando comenzamos una empresa por nosotros mismos y hacemos lo que creamos amándonos, reunidos en fuego espejo de nuestros suelos. Esto lo han dicho filósofos: no hay nada eterno, nuestros suelos tiemblan, nuestras montañas se mueven desprendiendo extensiones considerables de tierra, nuestros mares socavan nuestras costas, nuestras riberas se están viendo desplazadas.Sólo esto en una escala indeciblemente infinita.

Oh! cuanto amor sentiría de saber que todo esto realmente se cumple así, para todo y con todos. Qué alegría aunque pequeña en momentos primigenios, sentiría de saber que no hay obstáculos peores a las balas que desatan guerras para evitar que nazcan otras ideas, otros mundos, otras mañanas.

Es este presente el que se dibuja así mismo con delirante proyección eterna, nos borra el ayer y nos amenaza los mañanas, aún a costa de nuestros odios que sentiremos cada vez siempre en su contra, aún sabiendo de su continua y peligrosa podredumbre y de su fin inevitable.

No mayor rabia que congestione su propio sistema, corroyendo cada barrera impuesta, no mayor oportunidad que renacer de nuevo en la esperanza de un porvenir. Seguiremos adelante levantando nuevos techos, liberando cada trozo de tierra, sembrando cada mejoría a nuestras selvas, y colocando en el suelo cada estructura oxidada para que se desvanezca. Viviremos!.(DG)

No hay comentarios.: