sábado, 5 de diciembre de 2009

Mirar o Ver

Mirarnos hacia dentro

Dennis Gorrín

Mirar, no es ver, dicen los más sabios: Estos son dos ejercicios que no tienen el mismo significado. Ver: es una facultad natural atribuida al ojo de un animal cualquiera; en cambio, Mirar, nos lleva a observar con ciertos criterios aprehendidos en nuestra experiencia de vida, la realidad que nos circunda; mediante este ejercicio, los seres humanos logramos ver situaciones de acuerdo con un interés o con una intención, también nos forma y nos da forma.

Un ejemplo claro es cuando un hombre observa el exterior de una mujer y juzgamos sobre su manera de vestir o como está constituida ella físicamente. La reacción es la siguiente: el hombre mira y ella lo mira a él; acto seguido, el hombre piensa y/o dice “está buena” o “qué mami”. Ese modo de juzgar parece obvio, pero no lo es.

De acuerdo a su visión enseñada desde pequeño o quizá apreciada por este sujeto desde un principio y aclarada por alguien mayor que él (padre, hermano, amigo) él piensa de este modo.

Pero pongamos un ejemplo diferente, pero sin salirse de este maraña de prejuicios. En caso contrario, una mujer puede pensar que vistiendo con ropa abierta, provocativa o sexy, atrae a alguien del mismo modo pero del sexo contrario. Cuestión que en la práctica no sucede así realmente, ya que existen otros factores que actúan en este sentido.

Mirar, con las ideas formadas sobre cómo es la realidad, es una sutil forma de ser ciego, puesto que mirar una misma cosa (situaciones, personas, imágenes) y no darle otro sentido o mirar otras cosas con la carga negativa del pre-juicio, imposibilita alcanzar una visión más amplia adaptada a los nuevos tiempos.

Pero es aún más difícil para nosotros mismos mirarnos hacia dentro. Vernos, describirnos, estudiarnos, analizarnos. Una tareota que nos llevará toda una vida, quizá; pero muy práctico y recomendable es, para poder identificarnos con lo somos realmente. (DG)

No hay comentarios.: