En el desespero de mi voz, recurro una vez más a ti, a tu espacio en blanco que espera ser llenado por mis manos. Debo reconocer que esta es una frase recordada, al menos no la oigo tanto como para convertirla en estúpido estribillo. También debo reconocer que me cuesta un poco escribir con rapidez, después de todo ya he cumplido tres meses sin escribir de nuevo, pero trataré de acelerar el paso.
Pues bien, comienzo de nuevo y otra vez desatino con mis palabras en exceso en nuestro primer párrafo, procuraré seguir y no aburrir con tantos detalles. He querido invertir este tiempo en pronunciarme bajo la cruz del amor y la esperanza utópica posible. Y al ser consecuente con ello, me declaro adversario de ser un empleado más de algún falso amor. Me declaro en guerrilla para subvertir tu odio infundado contra un mundo que te ha amado como has querido. Me niego hacer el que te lame tus zapatos, creo que nadie te podría aceptar fácilmente un juego de niño malo ensuciado con tus 30 años.
Pero he comenzado hacer una lista, sin enumerar, de esas cosas, más bien cositas, que me causan hematomas y que he de cumplir a partir de ahora. Son detalles que en su mayoría, llenan para ti, los requisitos de un idiota enamorado, al que pretendes convertirme, aún, contrariando mis principios. Me niego a llegar temprano, a disculparme por cada desliz no calculado milimétricamente, a no reírme con ironía con tus poses de abusador que no te quedan, a someterme fuera de la cama, a no abrazarte en público, a no besarte como me da la gana, a no enfrentar cada respiro rabioso que emites cuando no quiero escucharte. ¿Eres mi amigo o soy tu cachorro? Decides y tendrás un resultado inesperado. Prefieres ser mi pareja o tu enemigo, que profundice en cada ti para construirte a mi modo y rescatarte algún valor olvidado. Que sé bien, por qué lo habrás dejado, solo por seguir tus patrones de vida de pequeño burgués frustrado.
Y te juro aún con tu melancolía de niña pendenciera que te la das, que de no aceptarme te enfrentarás a toda una época en la que estoy sumergido y la amargura falsa tuya llenará lo que quede de tu vaso medio lleno de frivolidades que has escogido muy estúpidamente o, ¿más bien medio vacío?.
Con cariño… Dennis Gorrín.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario