sábado, 27 de noviembre de 2010
La estética de la seguridad
La Caracas del metro-sexual y los chiquiluquis (ex-sifrinos) se ven como los más importantes sujetos de una moda bastante comercial por cierto, donde los hombres son víctimas de la belleza, el “fashion” y el cliché mediático del hombre “bien cuidado”.
“Visten mejor que una mujer” dice una mujer que mal vestida no está, ni mucho menos olvidó echarse el perfume. Pero ella cree ahora competir en belleza con su novio, quien pasa más horas frente al espejo que la vanidosa mujer caraqueña.
Pero no solo viste mejor, no solo es cuestión de neo-galanería (banal y superficial en extremo), no solo es un hombre que cumple los requisitos de esa mujer con imaginarios románticos a lo Ken y Barbie. Dentro de esa imagen existe una dinámica entre lo bello y lo mayoritariamente aceptado, relaciones entre una estética impuesta por la influencia mediática y unos prejuicios reforzados por los agentes de la comunicación globalizada.
Estética del Ken, peinado bajo, cabello liso, ojos claros (ayudados por los lentes de contactos) cuerpo abombado por músculos trabajados en gimnasios o por cirugías (que para mi son inexplicables) sin bello facial y corporal en la mayoría de los casos, con sonrisa a lo empresario, aunque en el bolsillo no tenga ni la culpa.
Dicha estética no está sola, donde está el Ken debe estar rondando una barbie, cuya descripción prefiero ahorrármelo por respeto a la gran mayoría de las mujeres criolla cuyos curvas son más pronunciadas por lo general y siempre llevan esa chispa que todo lo cambia y que por supuesto, son mucho mejores que el objeto de plástico con figura de fémina anglosajona descolorida e insípida.
Esta es la estética de la seguridad, una estética conservadora de valores como el American Way of Life (Modo de Vida estadounidense) esa, que los marines de ese país, van a defender con sus cañones a costa de lo verdaderamente apreciado, la vida.
Estética del modelo cuya simetría es irritante, nada está salido o ligeramente deforme, todo está dentro de los cánones exigidos por las empresas de publicidad. Tienen dentro de su cerebro un código de barra que solo sirve para vender y comprar y reproducir siempre lo mismo, en una rutina que lo vacía de las ideas que lo emancipan realmente y agotadora de los recursos para prolongar, ahora sí, la vida de todos.
Sin embargo, hay algo más, a diferencia de este modelo estético comercial, el hombre más común, el que en apariencia es el feo, es también el que posiblemente sea el “malo”, con más probabilidad que ese que luce bien vestido y perfumado. Pero ¿cuántos “galanes” de noche o de día le han quitado el celular? Como los híbridos boletas-metrosexuales. O fuera del contexto delincuencial, ¿cuántos metrosexuales han roto el corazón de las mujeres inspiradas en su belleza externa?, No hay porqué decir que se lo buscaban de algún modo, cualquiera comete errores. Y si usted es uno de esos “bien cuidados” hombres mírese bien, pero no al espejo sino dentro de sí mismo a ver como está realmente.(DG)
sábado, 17 de julio de 2010
Extensa Opinión para el Usuario de Hoy
Estar y no estar. Lejos de mi o adentro de mí. Extraña sensación de soledad con un cierto apetito de conocimiento.
Un tanto vacío después de haberte dejado. Como si cualquier compañía me fuera inútil o banal.
Lo sé, reconozco que soy injusto, con quienes me rodean tal vez, a la verdad, me siento incómodo ya, después de un año de haberme alejado de ti.
Fue una decisión difícil, pero también no puedes dejar de admitir, que lo hice para probarme, para saber que podía ser yo mismo, autodeterminarme sin vivir solitario como dijera el poeta Benedetti.
Pero no ha cambiado mucho, casi nada, solo el poder ver las cosas a esa velocidad que me impresionaba por lo rápido, durante esos tiempos de paz que teníamos, así fuera en la autopista. Entre aburrirme, como antes de conocerte, y después de abandonar la adolescencia.
Fuiste una fase, donde transité por ti, y me hice más hombre, o simplemente, ser el mismo idiota a quien se le suma unos años más de experiencia.
Lo sé soy lo segundo, tuve el valor sí de darme un espacio, aún cuando juraba estar contigo siempre, aún cuando me pensaba contigo haciendo las cosas juntos o después de la jornada duro del trabajo y de la vida misma.
Yo te hice parte de mí, como quien ama a su amada, eso que dicen siempre las telenovelas, las novelas o los poetas.
Nos veíamos siempre, después de cada jornada, de estudio o de trabajo, estando solo contigo, o entre tus panas o los míos.
Yo, siendo lo mismo que antes, tú siempre llevándome por los nuevos senderos, como quien se ve poderoso transitando por los caminos de otros, o inventando nuevas veredas, o estático en la plaza bajo la lluvia fría de la Caracas de los húmedos inviernos.
Por dónde regreso a ti, cómo hago para encontrarte, cómo no vuelvo a sentirme ridículo aún estando lejos de ti. Y aunque parezca este grito algo trillado, no puedo no decirlo. Quería decirlo, y punto.
Esta no es una carta para que volvamos, no es una de esas de amor, realmente no soy bueno para ello, la frialdad es mi mejor manera de ser, pese a que, vivo en una ciudad tan caliente como inestable.
Pero no hay cuento que no valga para ser rechazado, todo se irá sumando, ese es mi lema en estos momentos en que vivo mis 23 años, aspirando verme próximamente a unos 20 años de hoy para recordarme este instante en el que decidí escribir un sentir de mi pensamiento, o un pensamiento de mi sentir.
Cualquiera sea de los dos ahora me pongo a describir un poco más, en vez de opinar por cada cosa que encuentre.
Veamos bien lo que ha venido sucediendo por estos días de lluvias, en el julio del 2010. Desde el mundo, las cosas no parecen estar mejor.
Cada país sufre las consecuencias de la crisis económica mundial, que tiene ganas de extenderse a lo político y cultural. Este planeta podría ser el espacio de una guerra nuclear de proporciones catastróficas.
En estos días me he puesto a pensar, nuevamente, en el Ser Humano como sujeto social, como humano, como animal, como materia, incluso. No hay descripción científica, positivista, crítica u holística, que me haga ver diferente esto que nos está sucediendo en el mundo habitable e inevitablemente único.
Todo indica que el hombre (por ahora las decisiones las siguen tomando los hombres) no es un ser humano, porque no vela por toda su especie, no es un animal porque al menos cada animal de la tierra asegura la vida a los miembros de su propia manada, y por instinto, se asegura en ella para protegerse mutuamente, no puede ser un material, porque realmente piensa y es capaz de sentir en ocasiones muy particulares.
Pero en fin esta disyuntiva no se muestra solucionable en este tiempo que vivimos.
Los hombres (vuelvo a la misma excusa anterior), no se asumen como tal, cada uno de nosotros puede ser en la vida, cualquier cosa menos hombres, desde ingeniero, artista hasta obrero.
Cada uno vive en una constante de crecimiento o progreso para alcanzar las cumbres de nuestro propio reconocimiento.
Queremos ser alguien muy alto para una sociedad que adora, sin ningún sentido, salvo por la sensación extraña de llegar a su puesto, por dinero, por estatus, o para ser alguien importante en la vida.
Yéndome a un extremo, no hay remedio para el hombre, para “la fiera que ruge y canta ciega, ese animal remoto que devora primaveras” como canta Silvio Rodríguez.
Lo único que puedo ver desde ahí, como solución posible, es el éxodo, terminar con la farsa que representa toda cultura humana. Vivir a nuestra intemperie, sin el temor a morir, ya que los magnates que hacen las guerras, quieren nuestra destrucción, y así vivir al natural, inventando lo que necesitamos, viviendo con nuestras carencias, pero cambiando el mundo para bien.
Pero qué tal si aún hay posibilidades de un cambio sin salirse de las ciudades, de lo hecho por los seres humanos (porque en esto sí participamos todos por igual), hasta ahora para vivir.
Lo digo ahora desde nuestra cómoda existencia, desde esta cultura humana (cuasi humana casi) donde todos tenemos la posibilidad a acceder a todo sin el mayor esfuerzo que el trabajo en conjunto, y protegernos mutuamente.
Qué pasaría si en lugar de pisar a los demás, dentro de estos espacios comunes de vida, comenzáramos (repito comenzáramos) a apoyarnos entre todos. Para lograr el progreso entre todos los que somos, es decir humanos.
Qué tal si de pronto nuestra cultura no solo fuese de competencias, aunque admito que los deportes me atraen con cierta firmeza.
Si Aprovechásemos cada labor del otro para hacer del mundo ese lugar mejor que soñamos de cuando en cuando, en nuestras cómodas existencias nocturnas.
Si esa energía infinita de nuestros pensamientos cuando se reúnen, se proyectara con el fin de trascender todos en conjunto, ayudándonos, acaso no destruiríamos la violencia que reina en nosotros.
Creo que nos sería inmenso, casi imposible recoger las de todos en una vida, pero que tal si todos hiciéramos ese esfuerzo. Las Comunas del Esfuerzo.
Se bien, que los pensamientos no son precisamente la realidad que nos toca vivir. Pero sí es el resultado de lo que vivimos, perdónenme los que saben esta reducción de una frase de Carlos Marx. Imaginemos pues otro mundo posible, que nos es necesario, porque este que tenemos, ya no nos es vivible, ni siquiera útil.
Me vuelvo a disculpar por lo extenso del texto, y también por prometerles no opinar el día de hoy, algún día les compensaré. (DGC)
martes, 8 de junio de 2010
Carta al buen escuchador
Pues bien, comienzo de nuevo y otra vez desatino con mis palabras en exceso en nuestro primer párrafo, procuraré seguir y no aburrir con tantos detalles. He querido invertir este tiempo en pronunciarme bajo la cruz del amor y la esperanza utópica posible. Y al ser consecuente con ello, me declaro adversario de ser un empleado más de algún falso amor. Me declaro en guerrilla para subvertir tu odio infundado contra un mundo que te ha amado como has querido. Me niego hacer el que te lame tus zapatos, creo que nadie te podría aceptar fácilmente un juego de niño malo ensuciado con tus 30 años.
Pero he comenzado hacer una lista, sin enumerar, de esas cosas, más bien cositas, que me causan hematomas y que he de cumplir a partir de ahora. Son detalles que en su mayoría, llenan para ti, los requisitos de un idiota enamorado, al que pretendes convertirme, aún, contrariando mis principios. Me niego a llegar temprano, a disculparme por cada desliz no calculado milimétricamente, a no reírme con ironía con tus poses de abusador que no te quedan, a someterme fuera de la cama, a no abrazarte en público, a no besarte como me da la gana, a no enfrentar cada respiro rabioso que emites cuando no quiero escucharte. ¿Eres mi amigo o soy tu cachorro? Decides y tendrás un resultado inesperado. Prefieres ser mi pareja o tu enemigo, que profundice en cada ti para construirte a mi modo y rescatarte algún valor olvidado. Que sé bien, por qué lo habrás dejado, solo por seguir tus patrones de vida de pequeño burgués frustrado.
Y te juro aún con tu melancolía de niña pendenciera que te la das, que de no aceptarme te enfrentarás a toda una época en la que estoy sumergido y la amargura falsa tuya llenará lo que quede de tu vaso medio lleno de frivolidades que has escogido muy estúpidamente o, ¿más bien medio vacío?.
Con cariño… Dennis Gorrín.
lunes, 29 de marzo de 2010
Zuloaga y las Leyes
Dennis Gorrín
Al señor Guillermo Zuloaga, le toca por fin enfrentar a las autoridades fiscales y judiciales venezolanas. No como un sujeto político, cuya careta ahora se terminó de caer delante de sus propias cámaras de Globovisión. Juzgado como un ciudadano más de la República Bolivariana de Venezuela, cuyas leyes el faltó.
Se trata de justicia, satisfacción de su sed de justicia que el pueblo por fin está viendo cumplirse, irónicamente, a través de todos los canales de Tv venezolanos. Justicia contra los especuladores informativos y de precios como los vehículos marca Chévrolet.
Pero las celebraciones son adelantadas, más aún cuando, se trata de un juicio contra un empresario criollo, que durante mucho tiempo, aseguraron para sí el poder de la justicia, haciéndose más injustas contra la gran mayoría del pueblo venezolano. Digo más, pagar por las extorsiones, los chantajes y las acusaciones amañadas, que él no solamente, está acostumbrado a hacer en contra de la patria en general, está marcando el fin de la plutocracia que aquí durante un largo período dominaron a la mayoría de aquí.
Nada fácil, pero es necesario ponerse del lado de los que han sufrido desde siempre las injustas sentencias del viejo esquema judicial cuarto-republicano. Pero con más rabia, son los medios de propaganda disfrazados como centros de noticias, quienes actúan como abogados de los caballeros de las mentiras. Descalificando a las autoridades judiciales nacionales, en defensa de empresarios y políticos viejos desmoralizados por su falta de amor patrio.
Ahora no solo queda abierto un juicio contra dos personalidades que representan lo mismo, uno contra los intereses de grandes corporaciones, donde el dinero y la extorsión juegan el rol esencial para denigrar la humanidad de cualquier hombre.
Delante de la opinión pública, que por tanto tiempo fue utilizada como excusa por los miembros de la sociedad privada de medios para lanzar contra ella sus contenidos extranjerizantes, no hay nada que esté oculto, porque dentro de ese esquema no todo resulta un efecto dominante, este es pasajero, pero queda la verdad por delante.
El régimen de propiedad privada no puede guardarse como secreto la fuente de su riqueza, más aún cuando este secreto afecta los intereses comunes del pueblo todo de Venezuela. No hay secreto para los venezolanos, mucho menos debe existir para el debido cumplimiento de la justicia nacional, que supongo deberá evaluar todo un prontuario contra Zuloaga y también para Álvarez P. (DGC)
El rumbo del Proceso
Dennis Gorrín
Decir que la revolución Bolivariana se está transformando, es muy distinto a decir que la revolución está transformando. No hay que divagar mucho al respecto, máximo, detallarlo en la práctica y no olvidarse de la reflexión.
En este caso hago referencia al proceso mismo, a lo que este está logrando, cuando de antemano se ha propuesto la transformación de un país con serias fallas socio-culturales, políticas y económicas, que rayan en la estructura de estos rangos de la vida colectiva, como el nuestro.
Pero en la práctica cuando se ve debilitado ante los problemas planteados, y se comienza a retroceder, aplicando reformas en el plano interno de los impulsores del proceso y sus quehaceres políticos. Los cambios en lo interno, son favorables para un proceso, siempre y cuando se quiera afianzar la propuesta por encima de las dificultades dadas.
Si por el contrario, se comienza a “adaptarse” a esa realidad estructuralmente fallida y corrompida, termina por caerse en el abismo de las conformidades. Se adhiere al pensamiento el moho de las antigüedades. Se pierde así, toda capacidad de contacto con la gente, se aísla y se termina igual que aquellos a quienes combatieron.
La experiencia histórica de países como la Unión Soviética, indica esto. Por obra de Stalin, se burocratizó hasta las manifestaciones culturales. Se cuestionó, con escaza razón, la espontaneidad del pueblo, de las bases, y se regresó al esquema dominante de una vanguardia privilegiada para conservar el mando, bajo otro nombre. Ese fue el drama del mal llamado Socialismo Real, hasta su desaparición.
No dudo, que en momentos, la vanguardia ex-soviética se vio obligada a la centralización del poder, pero su prolongación fue un grave error. Veinte años de dominio central, echó por tierra el avance de su propio proceso, sin oxigenarse de las fuerzas de su propia base. Fue un error en creer que al socialismo se llegaba como única meta final.
Ahora a nivel mundial, solo apreciamos un período de transiciones hacia algo que no está muy claro, pero las acciones de la dirigencia de izquierda mundial dejan mucho que desear cuando las discusiones se sitúan sobre temas casi inalcanzables para el entendimiento común, que sigue reclamando cambios. Pero debe revisarse nuevamente el rumbo de la revolución, antes de que esta desaparezca inocentemente. (DGC)
martes, 9 de marzo de 2010
La educación como espacio para la acción y la reflexión
Dennis Gorrín C.
Nos vemos en la perspectiva del futuro, la de los nietos, y nuestras acciones merecen el lugar que se merece, como una enérgica ruptura con las viejas costumbres, con las ataduras más retrógradas del sistema imperante, el capitalista y su cinismo y oportunismo desmedido que solo corrompe hasta lo más sano e inocente que se encuentra en una sociedad, por más que este, esté fuera de las áreas de influencias de este sistema.
Las revoluciones son elementos muy importantes para lograr transformaciones, y bien se debe reconocer, que una revolución no se puede reducir un acto de transformación moral o política, sino que todos los espacios de la vida y todos los niveles sociales impuestos sobre esta, se ven influenciadas o transformadas radicalmente. Se rompe pues con el pasado, y se crea, bien por necesidad o por espontaneidad, nuevas formas y nuevas realidades, cotidianidades que nos van liberando, y nos sitúa en otros espacios.
Todos estos espacios, sin excluir la educación. Y es importante, partir de una idea central, nacida del contexto en el cual estamos viviendo. Un proceso doble o quizá triple, de dimensiones múltiples pues. Un proceso de intercambio que bien lo llamamos dialéctica, o un proceso dialógico, en donde se discuten, precisamente lógicas y en donde se transforman lógicas de la vida actual: cotidianas, de trabajo, de relaciones amistosas y amorosas, etc. Algunas de las cuales, son lógicas de la economía y la producción, lógicas comunicativas, incluso de moralidad, en donde cada sujeto piensa y pone en práctica lo que piensa. También existen las lógicas de la política mediante las cuales los sujetos que la practican operan con argumentos ya constituidos en los debates ideológicos, sobre el futuro, y más interesante aún sobre los problemas actuales.
El espacio otorgado a la educación es más revolucionario en la medida en que esta participa en las lógicas de la vida. Más revolucionario, cuando no reduce la vida al trabajo agotador y/o a las relaciones mecánicas de amistad y amor mediada por computadoras y otros medios digitales. También es transformador, cuando no busca resolver solo aquellos problemas de la coyuntura, y se adentra al problema que generan las viejas estructuras o a los problemas estructurales (históricos) que mellan en nosotros. Es pues, la educación un fuerte que no hemos logrado introducir plenamente en los cambios sociales de nuestro país. Aún, la escuela, el liceo y la universidad solo observa y evalúa los problemas desde afuera y continúa alejando a la gente de su seno liberador.
La educación, que llamaremos tradicional, posee sus lógicas mediante las cuales, reproducen vicios, esquemas colonizadores y profundamente egoístas, bajo un conservadurismo moral y político que está oxidado y enferma. Es retrógrado pensar en la imposibilidad del cambio en el mundo, sustancial y profundamente. Porque todas las generaciones traen consigo cambios intrínsecos que bajo un sistema y un orden conservador y opresivo solo permite ciertos cambios que no remueve en el fondo. Es eso lo que ha hecho el capitalismo. Valdría la pena preguntarse, cuanto artista, o cuanto científico joven, voluntario u hombre con grandes aspiraciones éticas, no han visto frustrar sus aspiraciones bajo la opresión de los más viejos que encarnan el conservadurismo y el orden retrógrado en general.
También habría que estudiar a fondo las razones que hoy día llevan a muchos jóvenes a tomar un arma, o convertirse en anti-sociales, para vengarse de los daños que le ha dejado el sistema. Claro está, deja malos sabores y experiencias. Muchas menos satisfacciones como las que pueden generar un trabajo digno, una buena preparación física o una gran demostración en destrezas para el arte, la cultura, la investigación y el diseño de algo.
Todo ello debe conocerse muy bien en los espacios educativos, y más aún debe involucrarse todos los que hacen parte de este gigantesco espacio. El rol del maestro, de igual modo, debe cambiar para ajustarse a los cambios. Decía, el filósofo Simón Rodríguez, que la sociedad, educadora como lo es, debe ser flexible a los cambios que traen consigo las nuevas generaciones. Estas son conjuntos nuevos que renueva las lógicas sociales, éticas, políticas y científicas de una nación, le regresa la vida, si alguna vez la perdió, le devuelve el brillo y la luz al camino alguna vez desviado. Y con razones de sobra, es hora de darle importancia a lo nuevo, debido a que nuestro país ya cuenta con una población joven de más del 50% del total nacional, según varias cifras.
¿Y qué importancia tienen las palabras del filósofo Rodríguez cuando este vivió y escribió en el siglo XIX? Pues tanta validez tiene en nuestra sociedad porque lanzó al mundo sus ideas mirando hacia el futuro, porque no solo imaginó una utopía, sino que lo hizo cuando nacían las jóvenes repúblicas que hoy tenemos, y que sus palabras infundieron sobre su pupilo Simón Bolívar, padre de las revoluciones, de las ideas y de la genuina libertad y amistad entre los seres humanos.
Los métodos de enseñanza son tanto o más importante que la misma teoría educativa, puesto la educación logra poner en práctica su efectividad a través de los métodos. La lógica que en este caso debe privar, no puede situarse en conocimiento solamente. No puede aislar a los integrantes de este gran espacio que es la educación. No debe colocarse por fuera de la sociedad ni compararse con los países que nos colonizaron y que aún colonizan sobre nuestro suelo.
Debe conocerse para compartir y para transformar poniendo en práctica lo aprendido. Se debe lograr integrar la razón y la práctica en la cotidianidad, se debe también saber combinar el sentir y la razón, colocar a ambos sobre una misma regla vertical que se voltee a favor de uno y de otro. Se debe colocarse al servicio de los hombres y mujeres por igual, se debe complementar el conocimiento del otro, se debe pensar en el lugar, para el lugar y adentro del lugar. Se debe dar importancia al ser humano y colocarlo en el lugar que la naturaleza la ha dado. Finalmente debe politizarlo, poetizarlo y abrirle las puertas a todo el que pase por este espacio. Se le debe devolver la posibilidad de soñar sin vergüenza, y se le debe colocar muy bien sobre la tierra.
Pero todo ello, gira sobre la mesa de la ideología. Una es la hegemonía capitalista, conformada por ideas de corta duración que se venden abiertamente al mundo, como productos que se consumen tan rápidamente, y donde lo más importante es la ganancia, y el hombre/mujer no es más que el esclavo/a de su propio sistema del cual depende y al cual le dedica una gran parte de su vida. Y por ende, el sujeto libre no es tal, por lo que debe ceder su poder, su vida a un pequeño grupo que lo representa y le va reduciendo a un mero operador con tiempo regulado, sin escapatorias dentro de sus engranajes.
De otro lado, surge la base de todo este sistema, las multitudes, las masas, los pueblos, las etnias, las comunidades y comunas, el hombre y la mujer mismas, que resisten y que se enfrentan diariamente a este sistema que le oprime y le resta importancia a la independencia y a las formas del ser humano nobles. Estos gritan, se organizan, se reúnen, leen, trabajan, luchando al mismo tiempo contra la esclavitud, construyendo desde abajo sus propias lógicas de vida y, lo más esencial, reclaman el espacio que el cosmos natural nos ha dado como seres humanos.
No obstante, no es solo una lucha de los humanos por los humanos, venciendo la odiosa explotación de los humanos por los humanos, también es la lucha por el ambiente, como medio para la instauración de formas de vidas equilibradas, como espacio biológico compuesto que también merece respeto, y así, prolongar las posibilidades de vida en el globo terrestre y su biodiversidad hoy día amenazada por las lógicas de la economía capitalista, incluído nosotros los más de 7 mil millones de humanos, al servicio de unos pocos. DGC